DESVARIO URBANO
Un esmero personal por compartir la visión de un ciudadano treintón, atado a una realidad que disfruta, en la sola resignación de los prisioneros que tienen que mantener la cordura en medio del caos absoluto, una visión de una sociedad que ha hecho de la decadencia su status quo, añadiéndole ese toque dicharachero, arrabalero, propio de las grandes urbes, añadiéndole ese DESVARIO URBANO.
miércoles, 28 de enero de 2026
UN PASEO POR EL PODER
miércoles, 14 de enero de 2026
De dictadores maduros a dictadores inmaduros
La polémica que se ha suscitado en torno a la crisis que han protagonizado Estados Unidos y Venezuela las últimas semanas, tras la aprehensión de Nicolás Maduro, ha polarizado a la comunidad internacional, tal como si el Congreso Norteamericano hubiera expandido sus paredes a la aldea global, las posturas han sido adoptadas genéricamente, por quienes asumen que las acciones de Donald Trump, son un reflejo de la postura de las derechas mundiales (falso), y que la defensa de la soberanía venezolana, es un coto que corresponde a las izquierdas del orbe, (falso también); a estos posicionamientos, se suman los de los extraviados que, adoptando una opinión pro yanki o pro venezolana, aprovechan para intentar desacreditar, por asociación, las posturas políticas que les son contrarias en sus propios países; convirtiendo esta situación, en el caldo de cultivo que puede propiciar una crisis de pensamiento, que en un momento dado, valide situaciones desfavorables.
Una de las realidades que acaecen a la América Latina, es que sus fuentes de información internacionales y en alguna medida, también locales, son agencias de noticias, propiedad de grandes corporativos, prioritariamente norteamericanos y algunos europeos, Asociated Press (AP), United Press International (UPI), Voice of America (VOA), US Agency for Global Media (USAGM), o grandes conglomerados mediáticos, como The New York Times, News Corp (propietaria de The Wall Street Journal), Ganett Company (USA Today) o CNN, aunque de Europa destacamos principalmente a Reuters, de Reino Unido, y a las Españolas EFE y Grupo Prisa (propietaria del diario El País) y colectivamente a European Newsroom y European Data News Hub. Esto implica que necesariamente, nuestro acceso a la información, se encuentra sesgado por una visión utilitaria de la mass media, que más que una informante, funciona como una conformante de opinión pública, y aunque esta, es una verdad conocida por todos, no existe una conciencia colectiva del impacto de esta situación, en el acontecer cotidiano.
La estructura propagandística, es un eje sobre el que se sustenta, la existencia de las instituciones, ya sean de gobierno, privadas, sociales, culturales o de cualquier otra índole, y aunque esta, idealmente, tendría que estar vinculada con la verdad, objetivamente tiene una función específica, que es validar su propia existencia y sus acciones. Partiendo de este precepto, podemos establecer que la información que recibimos, atiende la agenda de quién sustenta el poder, mediándola con los propietarios de estos corporativos, la verdad, queda en la medida de esa vinculación, fuera de la ecuación.
El internet, las redes sociales y en general el big data, abrieron una alternativa, sin embargo, poco fue el tiempo necesario, para que estas mismas estructuras lo penetraran en forma masiva, y los poderes fácticos, crearan estructuras alternas, al interior de las mismas, en los mejores casos, en plataformas y páginas web identificables y en los demás a través de herramientas conocidas como bots y los, hoy tan en boga, creadores de contenido, también llamados influencers, y a pesar de que su ventaja inicial subsiste, que es la de dar acceso, a cualquier persona, a comunicarse en forma masiva, la dificultad para distinguir la verdad de la mentira, es hoy un asunto toral, tal como nunca antes en la historia.
La única opción que le queda a la gente común, al ciudadano de a pie para entender la realidad, es contrastarla con hechos consumados, comprobables y de ser posible, vigentes; la limitante es, que esto le exige tener conocimiento de tales hechos, lo que, regresando a nuestra premisa inicial, se vuelve incierto, aunque de facto, en muchos temas, existe una fuente siempre confiable, que es la historia, y con esto, me refiero específicamente, a la historia contractual, aquella cuyas repercusiones prácticas, se siguen viviendo en la cotidianidad.
Entrando en materia y analizando la referida crisis, que involucra a Estados Unidos y a Venezuela, esmerándonos por dejar de lado, la infodemia que la circunda, podemos concentrarnos en hechos concretos:
A lo largo de su historia, Estados Unidos ha intervenido militar, o indirectamente en los siguientes países: México, Cuba, Brasil, Guatemala, Bolivia, Haití, República Dominicana, Chile, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Filipinas, Corea, Vietnam, Afganistán, Irak, Irán, Siria, Libia, Somalia, Yugoslavia y Sudán, todos estos en forma individual, es decir, dejando de lado su participación en los conflictos globales, sumando así un total de 114 conflictos militares, entendiéndose por estos, una lucha armada, en la que se pierde el estado de paz, además de diversas acciones para desestabilizar regiones, tales como su participación activa en el conflicto palestino – israelí y diversas acciones intimidatorias contra países como China o Rusia
La constante de todos estos conflictos, es qué, de ninguno de ellos, ha resultado una mejora en las condiciones de vida de sus ciudadanos, sino todo lo contrario y en cada uno, se pretendió justificar con diversos argumentos, como la defensa de la democracia, la seguridad global, el riesgo de la expansión comunista, el combate al tráfico de estupefacientes, (en efecto, México no es el primero al que se le amenaza bajo este argumento) y una larga lista de etcéteras, que no han sido nada más, que la justificación para intervenir en su beneficio, y en menoscabo de todas esas naciones.
Tomando como muestra el conflicto con México, Estados Unidos promovió que el Estado de Texas se declarara independiente, cuando México no accedió a otorgarle su independencia, Estados Unidos, se avocó en su “defensa”, ocasionando situaciones de conflicto, hasta que, tras una confrontación entre las fuerzas norteamericanas y las nacionales a orillas del Rio Nueces, que era considerado por México como el límite sur de Texas y no el Rio Bravo, Estados Unidos declaró la guerra, con la consabida consecuencia conocida, la anexión no sólo de este estado, sino también de California, Nevada, Utah, Nuevo México, y partes de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma, es decir; más de la mitad del territorio nacional.
Otro ejemplo pertinente, es el del Canal de Panamá, pues este nace cuando el mismo no existía como tal, es más; ni siquiera como país, si no que era parte de Colombia, con quién Estados Unidos intentó firmar el tratado Herrán – Hay, suscrito entre Tomás Herrán, ministro colombiano y John Hay, secretario de estado norteamericano, que pretendía que Estados Unidos construyera un canal que conectara los océanos Pacífico y Atlántico, a cambio de otorgarle una concesión sobre el mismo, por un periodo de 100 años, evidentemente el Congreso Norteamericano lo aprobó, no así el Colombiano, por considerarlo una violación a su soberanía, la consecuencia, que Estados Unidos, promovió la independencia de la zona, amagando al gobierno colombiano, mismo que se vio obligado a ceder (¿notas alguna similitud?).
Tan pronto el territorio de Panamá, fue declarado “independiente” el 4 de noviembre de 1903, suscribió, 14 días después, el 18 de diciembre, un tratado en favor de Estados Unidos, otorgándole derechos A PERPETUIDAD sobre una zona de 10 millas, en la cual se construiría el canal, validando la operación a través del tratado Hay – Bunau-Varilla, suscrito por el mismo secretario, John Hay y Philipe Bunau-Varilla, quién a cambio del reconocimiento, como ministro plenipotenciario de la recién creada nación, realizó las gestiones necesarias, y habiendo recibido del propio Hay el texto del nuevo tratado, que no era otro, más que el rechazado anteriormente por Colombia, con modificaciones de forma, lo hizo aprobar por el, dos semanas antes conformado, Congreso Panameño y presuroso lo reenvió, suscrito a Estados Unidos, sin siquiera haberlo traducido al español.
El control del canal, le fue “devuelto” a la República de Panamá, tras la firma en 1977 del Tratado Torrijos – Carter, que estableció la devolución paulatina del mismo, hasta el 31 de diciembre de 1999, es decir 85 años después, pero basta con conocer la zona, para evidenciar, la presencia norteamericana y su nivel de participación actual, y el hecho de que existe a la fecha una base militar, Fort Sherman, para salvaguardar los intereses de Estados Unidos; esto, sin dejar de destacar que 10 años antes de la entrega, a mediados de diciembre de 1988, Estados Unidos invadió Panamá, argumentando como justificación, la destitución de su gobernante de facto, el general Manuel Antonio Noriega, quién fue un activo de la CIA y a quién posteriormente acusaría de lavado de dinero, crimen organizado y narcotráfico (¿te suena?), en un despliegue llamado “Causa Justa”, y es que el general Noriega, se negaba a obedecer los designios impuestos desde Washington.
Un ejemplo más que podemos abordar, es el de la Guerra Hispanoamericana, que tuvo lugar en 1898, en la que Estados Unidos, actuó bajo la premisa, de liberar a las colonias remanentes en América, del yugo español, por lo que, tras diversos eventos bélicos, España cede en favor de Estados Unidos, a través de los Tratados de París, los territorios de Cuba, Guam, Filipinas y Puerto Rico.
Con el paso de los años, estos países se rebelaron contra el dominio norteamericano, siendo particularmente conocido el caso de Cuba, por haber protagonizado la crisis de los misiles en 1962, involucrando a Nikita Jruschov y John F. Keneddy, poniendo al mundo, en alerta de una posible guerra nuclear, y padeciendo desde entonces una situación desfavorable, derivada del bloqueo impuesto por Estados Unidos, que le impide a la fecha, el intercambio de productos necesarios para su desarrollo y aplica sanciones financieras, a los países que contravengan dicha medida; independientemente de que, la propia Asamblea General de la ONU, ha solicitado desde 1992, es decir, 33 años consecutivos y por mayoría absoluta, el fin de dicho embargo, pero tal parece que en esta asunto, en el que Estados Unidos unilateralmente, podría procurar el bienestar de una nación, su prioridad es distinta.
De igual forma, podemos abordar la situación de Puerto Rico, quiénes en 1950, se levantaron contra el régimen norteamericano, en el conocido Grito de Jayuya, mismo que fue aplastado de manera brutal por las fuerzas estadounidenses, enviando a su guardia nacional, e incluso bombardeando la Isla por vía aérea, lo que generó un descontento, que prevalece hasta nuestros días. Con estas acciones, la isla consiguió el estatus de, Estado Libre Asociado, lo que subyuga su autonomía a las decisiones que tome el Congreso Norteamericano, pero sin otorgarle los derechos propios de sus demás ciudadanos, la Corte Suprema de Estados Unidos, lo refiere como “un territorio que pertenece a Estados Unidos, pero no es parte de él”, sabiendo no sé quién, lo que eso signifique.
Y podríamos seguir enlistando cada una de las acciones militares que Estados Unidos ha llevado a cabo, siempre bajo alguna justificación loable, qué en el corto plazo, sus hechos concretos, niegan en forma categórica.
Nombres como “Operación Libertad Duradera” en Afganistán, “Causa Justa” en Panamá, “Tormenta del Desierto”, en Golfo Pérsico, “Alcance Infinito” también en Afganistán, “Guardián de la Prosperidad” en el Mar Rojo, o la más reciente “Resolución Absoluta” en Venezuela, no son más que el intento de validar acciones, cuyo único fin, es el sometimiento de las naciones, a la voluntad de Estados Unidos.
Analicemos bajo esta óptica, la reciente intervención norteamericana en Venezuela, Estados Unidos acusa inicialmente a Nicolás Maduro, de liderar el Cartel de los Soles, mismo al que previamente, declara como un grupo terrorista, el término que refiere, en forma específica, es el de “narcoterrorista”, le acusa también de “conspiración para la importación de cocaína”, “posesión de ametralladoras y artefactos destructivos”, además de “conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos”, lo que, dicho sea de paso, no se le puede imputar a ningún presidente, ya que como jefe de las fuerzas armadas de su país, tiene el derecho legítimo de poseerlas. Independientemente de todo esto, teniéndolo ya bajo custodia, tras un arresto ilegal, que contraviene de manera flagrante el derecho internacional e incluso el doméstico, al no haber sido autorizado por su propio Congreso, más aún, al no versar una declaración previa de guerra; modifica su imputación, disminuyendo el lenguaje del texto inicial, eliminando las alusiones al supuesto cartel, como una organización verificable, aunque mantiene los señalamientos por tráfico de drogas, en el mismo texto, no se encuentra ninguna referencia a los señalamientos que hacía Trump desde su campaña presidencial, acusando a Maduro de “vaciar cárceles y manicomios para enviarlos a Estados Unidos”.
Sobre las declaraciones iniciales de Trump, mismas que vale la pena leer con detenimiento, para constatar el trasfondo de sus palabras y evaluar si esa postura es pertinente en un líder mundial, el Presidente de Estados Unidos, refiere varios hechos contradictorios, cito:
· “Queremos paz, libertad y justicia para el gran pueblo de Venezuela, y eso incluye a muchos venezolanos que ahora viven en Estados Unidos y desean regresar a su país, es su patria; no podemos arriesgarnos a que se apodere de Venezuela, alguien más que no busca el bien del pueblo venezolano”
· “Hemos tenido décadas de eso, no vamos a permitir que eso ocurra, estamos ahí, ahora, y lo que la gente no entiende, pero si lo entiende cuando yo digo esto, estamos ahí ahora y nos quedaremos hasta el momento en que pueda tener lugar una transición adecuada, así que vamos a quedarnos hasta el momento en que… vamos a dirigirlo, básicamente hasta el momento en que pueda tener lugar una transición adecuada”
· “como todos saben, durante mucho tiempo, el negocio petrolero en Venezuela ha sido un fiasco, un fracaso total, ya casi no extraían nada, en comparación con lo que podrían haber estado extrayendo y lo que podría haber ocurrido. Nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo van a entrar allí, gastar miles de millones de dólares, reparar la infraestructura absolutamente precaria, la infraestructura petrolera y empezar a generar dinero
· “Y estamos preparados para realizar un segundo ataque, mucho más grande si es necesario”
En entrevista posterior para NBC declaró:
· “Tenemos que arreglar el país primero, no se pueden celebrar elecciones, ni siquiera hay manera que la gente pueda votar”
· “Si no se ejecutan las directrices estadounidenses, habrá represalias peores que las de Maduro”
Cuatro de sus más altos cargos y cercanos colaboradores, serán los encargados de tutelar el “desempeño”, ¿o subyugamiento? del gobierno venezolano; Marco Rubio, Secretario de Estado y presumiblemente, principal orquestador del derrocamiento de Maduro, Stephen Miller, Jefe Adjunto de Gabinete y Asesor de Seguridad Nacional, Peter Hegseth, Secretario de Guerra y James D. Vance, Vicepresidente, sobre ellos Trump declara:
· “Es un grupo, cada uno tiene una especialidad, diferentes especialidades”
A pesar de ello, ha apuntado que no debe haber dudas de quién será el máximo responsable de la tutela de Venezuela, “yo”, señala simple y llanamente.
En cuanto al conocimiento de si sus acciones son ilegales, el Presidente Trump no deja lugar a dudas, pues en entrevista con el New York Times, a pregunta expresa sobre el tema, responde:
· “Si, hay una cosa, mi propia moralidad, mi propia mente, es la única cosa que me puede parar”
· “No necesito el Derecho Internacional, no busco hacer daño a la gente”
Ante la pregunta de qué, si su gobierno debe respetar el Derecho Internacional en la escena global, responde
· “Si, lo creo, pero depende de cuál sea tu definición de Derecho Internacional”
A todas estas declaraciones, me parece pertinente sumar la de Chris Wright, Secretario de Energía de Estados Unidos:
· “Vamos a comercializar el crudo procedente de Venezuela, primero este petróleo acumulado y almacenado y luego, de forma indefinida, venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado”
Existe un principio fundamental del Derecho que indica que “A confesión de parte, relevo de pruebas” (confessio partis, oneri probandi relevat), que refiere que lo que una parte admite, se da como probado; en sus hechos, palabras y declaraciones, la motivación de las acciones ejercidas por Estados Unidos, se muestra clara y sin matices, si a pesar de ello, alguien elije negar lo evidente, defender o inventarse una narrativa, esa es su prerrogativa, y sin duda su equivocación, pero, todos tenemos derecho a equivocarnos, ¿o no?
En resumen, Estados Unidos jamás ha llevado a cabo una acción extramuros tocante al bienestar de ninguna nación, en estos momentos incluso, su clima interno se encuentra en un punto álgido, las protestas por los abusos de su agencia de inmigración aduanal, ICE (Inmigration and Custom, Enforcement), en muchas de sus ciudades; están generando una espiral ascendente de descontento social, la polarización de sus actores sociales, políticos, personalidades y ciudadanos comunes, se evidencia en el discurso y la protesta cotidiana. Trump ha abierto demasiados frentes, con amenazas a diestra y siniestra a diferentes países, México incluido y varios más, el más reciente, Groenlandia, con lo que pone en riesgo una fractura geopolítica, que podría poner fin a la OTAN, con las complejas implicaciones globales que derivarían de esto; a pesar de ello, existen algunas voces, que abogan por el arbitraje, la tutela, o de plano el intervencionismo yanki, lo que necesariamente, conlleva un riesgo, de cara a los escenarios que pudieran desarrollarse, pero en fin, cada cabeza es un mundo, o ¿Qué opinas Tú, querido lector?
La Elección Presidencial
NOTA: este artículo lo escribí a mediados de Octubre de 2024, sin embargo, jamás lo publiqué en esta plataforma, por ello, me permito hacerlo año y medio mas tarde, lo que me llama poderosamente la atención, es que al leerlo, lo encuentro totalmente vigente, saludos.
miércoles, 10 de abril de 2024
HELL´O BABY, I´M BACK!!!
Primero que nada les envío un abrazo fraternal a mis 3 seguidores, esperando que algunos hayan sobrevivido a esta larga e injustificada ausencia, la cual intentaré explicar brevemente; en mi caso particular, la pluma (lo digo en sentido figurado, porque es bien sabido que lamentablemente después del bachillerato ya nadie escribe con pluma, habiendo relegado el útil instrumento, si acaso, a breves apuntes y firmas de documentos; pero en fin, volviendo al tema) en mi caso particular, la pluma está vinculada con mi estado de ánimo, y este me pidió en un momento dado, explorar diferentes áreas creativas, aunque mi vida diaria seguía siendo "normal", (dudo que este es el término exacto para definir mi vida cotidiana, pero en fin...) Exploré algunos otros espacios creativos, me encomendé la tarea de restaurar antigüedades, criar a mi hijo que vive conmigo hace ya algunos años y. .. Me enamoré, pero esa es una historia que pronto tendré que contarles.
El caso es que la mencionada pluma (dicho nuevamente en sentido figurado) me dio un toque de atención hace tiempo y comenzó a pedirme (exigirme quizá sería más acertado) que mis reflexiones, visiones y razones sobre el entorno social, mi aterrada visión de la debacle urbana, que por cierto, nunca ha dejado de taladrarme la cabeza; la compartiera nuevamente con Ustedes, mis 3 lectores queridos, en el mejor esfuerzo por contribuir desde mi trinchera con una revisión o reflexión de nuestra cada vez más bizarra realidad.
Pero en fin, lo cierto es que este escritor pretencioso ha regresado con fuerzas renovadas (pido disculpas de antemano) y pronto, si no es que ya mismo; seguirá alimentando este espacio con sus desvaríos urbanos, así que hola de nuevo, buenas tardes o mejor dicho; HELL´O BABY, I´M BACK!!!